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Rafa Forcada

15/10/2017
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Artista y diseñador, Rafa García Forcada combina ambas facetas para crear piezas maravillosas. Charlamos con él en su estudio, nos recibe en la puerta con dos pequeños teckels, un primer piso de un edificio céntrico que ha convertido en su taller. Nada más entrar observamos su esencia, nos sentamos en un pequeño salón con luz natural que deja entrever sus creaciones. Elegancia en estado puro.

Entrevista: Marta Morera

Rafa Forcada

Artista desde los 16 años, ¿cómo comienza tu andadura?

Me considero artista porque he estudiado Bellas Artes. Gané premios nacionales de pintura, empecé a moverme en galerías y conseguí vivir de la pintura durante una época. Después, experimenté el mundo de las galerías y no me gustó. A veces el arte se convierte en una moda, el galerista es un comerciante que trabaja con el artista y con el arte, con fórmulas que algunas veces no son del todo éticas. Fue en ese momento cuando monté la tienda, La Importadora. Cuando encontré ese espacio, descubrí que aunaba todo lo que me fascinaba en este tiempo: arte, diseño e interiorismo. Desde ese momento, encuentro mi sitio y, dos años después, me atrevo a hacer una línea de ropa, de eso hace cinco años.

Definen tu obra artística como naturalismo abstracto, ¿se encuentra esta corriente en tus diseños de novia?

No me gusta hablar de mi pintura por su evidencia, siempre parto de una realidad, hay una pulsión. No soy un pintor constante como muchos de mis compañeros, me he dedicado a otras cosas. Voy fraguando ideas en la cabeza y cuando llego, exploto. Con el diseño de moda me pasa exactamente igual, hay días en los que pienso, investigo y parece que no estoy haciendo nada, pero de pronto, tengo cuatro maniquíes vacíos y monto cuatro vestidos. Cuando empecé con 18 años a tener un sello propio en la pintura, y la comparas con mis colecciones, son similares, están unidas. Son tintas planas, siempre hay un negro, siempre hay un blanco, siempre hay un medio tono... juego con la misma paleta de color que utilizaba en aquella época. Hace unos meses, me planteé hacer otro tipo de colecciones, con otro tipo de tejidos, como sedas y tejidos que se despeluchan, eso es realmente lo que ahora estoy pintando. Mi pintura actual es más naturalismo abstracto, es una mancha más fresca, más suelta, dejando que el espectador también participe de lo que hago. Me gusta que el espectador busque, rasque y analice, que diga “esto está sin terminar” aunque realmente el ojo ya ha percibido lo que es. Esas son las similitudes, mis diseños muchas veces están “mal cortados”, es la impronta, tratar la moda como hacían los prehistóricos, cogían un trozo de piel y se la ponían encima, para cubrirse. Entiendo que la ropa es eso, necesitamos cubrirnos por la cantidad de prejuicios tenemos, aunque algunos irían desnudos maravillosamente bien (risas). La moda ha acompañado al arte desde siempre; en las obras, los artistas han mostrado la moda de su tiempo.

¿Dónde encuentras inspiración?

Toda la vida he pensado sobre dónde venía la inspiración, los colores, los porqués, siempre buscando un porqué continuo. Voy a cumplir 40 este año, llega la madurez, y ves las cosas desde otro ángulo. Para mí, en la naturaleza todo está creado, los colores, las formas, incluso la intervención del hombre que no parece natural, también lo es, todo está hecho. Un día escuché a un cocinero, el chef Arzak, que decía: “yo voy por la calle, veo un semáforo en rojo y digo: un bombón”. Eso es lo que ocurre cuando piensas en moda, todo es moda, cuando piensas en arte, todo son escenas en tu cabeza, así que cambias el chip y la inspiración llega para cada cosa en cada momento.

Tu abuela te enseñó a coser, ¿qué hay de ella en tus diseños?

Todo lo que hago es una revisión continua de los años 20, 30 y 40, la época de mis abuelos. Mi abuela era una señora elegantísima, muy prudente, una señora de las que hay pocas ahora. Muy guapa, los dedos larguísimos, tocaba el piano. He pasado toda mi infancia con ella, tengo muchas fotos de ella con vestidos, me baso en esa época. Me enseñó a coser porque se lo pedí yo, para hacerme un disfraz en unos carnavales. Imagínate si llego a decirle a mi padre que quería coser, siendo cazador, ganadero, de campo… Reconozco que también he cazado y he ido de pesca cuando era pequeño, aunque, como él mismo decía, yo salí ecologista (risas). Se horrorizaba cuando me veía con la máquina, después se alegró muchísimo.

¿Cuál fue tu primer diseño?

Creo que esto no se lo he contado a casi nadie. Siendo muy joven, en días de verano en los que el calor era insoportable, no podía dormir, me reliaba las sábanas en el cuerpo, y hacía vestidos. Hacía los vestidos que hago ahora mismo. Mi primer diseño de novia fue hace tres años, a una chica estupenda, salió en una revista nacional, era famosa y ¡yo no lo sabía!. El primer vestido que puse a la venta fue un “bambito” sencillo, fresquito y bonito, es ahí cuando me di cuenta de que lo que hacía se podría vender. Desde muy pequeño quise estudiar diseño de moda; en casa ni lo plantee, era impensable. Mi madre tenía una boutique y yo vestía los maniquíes, la gente llegaba y quería lo que yo combinaba. 

¿Cuál es el proceso a la hora de diseñar un vestido de novia?

Lo primero es conocernos, a ser posible solos, sin mamás, sin suegras… (risas). Las que vengan, me gustan que estén calladas, me interesa sólo conocer a la novia: que me cuente cómo se imagina su día especial, cómo será la boda, el lugar, si es de noche, si es de día, si quiere escote, mangas, encaje… en definitiva, empezar a conocernos. En esa primera cita puede haber feeling o no haberlo, tanto por su parte como por la mía, si no hay conexión, pues no se hace y, si la hay, y ella decide que yo sea su diseñador, seguimos. Por lo general, me quedo en ese primer momento con muchas ideas, y cuando confirma que soy su diseñador, realizo directamente el vestido. No hago bocetos, no porque no sepa, sino porque me gusta la impronta; durante el proceso siempre va cambiando el vestido, de hecho, una semana antes algo cambia casi siempre. Hay mucha gente que es fiel al boceto, yo no soy fiel a eso. Quien viene aquí es porque realmente viene a que yo disfrute con mi trabajo, tiene que entregarse.

Rafa Forcada

¿Cómo definirías tus diseños?

Es algo autodidacta, aunque me he dado cuenta de que las asignaturas de escultórico, de anatomía y de modelaje, sirven para mucho más de lo que pensaba. Ese infinito segundo año de carrera, en el que pensé en abandonar, hoy forma parte de mi día a día, me enseñó cómo se mueve un cuerpo y cómo reacciona en cada momento. Saber de anatomía para hacer moda es fundamental para sacarle partido a la persona. Conocer el material y haber tenido la experiencia de utilizar arcilla, pintura… haber estado en contacto con eso, te hace saber qué material cae, o cómo actúa. La tela, como el barro o la pintura, es un material más para crear.

¿Cómo es la selección de tejidos?

Los elijo dependiendo de lo que quiera en cada momento, de la misma manera que se hace cuando vas a hacer una escultura. Cuando vas a crear un volumen, si quieres que sea impactante o liviano, necesitas elementos que te den ese volumen, pero que no pesen; en este caso igual, depende de cual sea la finalidad, utilizaré punto o seda. Me siento más cómodo en el punto, soy en ese aspecto muy Coco Chanel. El blanco y el negro también lo he cogido de ella, el blanco, el lienzo, el negro, la firma, y dentro pasan todos los colores. Sabíendolo trabajar, el punto es maravilloso para todas las tallas. Soy constante para aprender, hasta que no le he sacado todo el partido al punto, no he parado. No he estudiado moda, no tengo preparación, me he criado en la moda pero no me he formado para ello, así que ahora estoy “cocinando”. Me gusta probar, con especias, a ver que pasa. Soy el primero en descartar algo cuando me equivoco.

Tus diseños sobreviven en el tiempo, ¿crees en las modas?

Esa es la idea, que sobrevivan. No creo en las modas. Las modas son un comportamiento muy borreguil, como de ovejas; me he criado en el campo y nunca lo entendia, no sabia por qué venían cuarenta detrás de una. Ese comportamiento lo he visto también mucho en las personas. Yo creo que ser clásico es lo más moderno que existe, porque nunca vas a pasar de moda. Siempre vas a estar ahí. Y ser clásico no es una camisa celeste y un pantalón gris, es ser honesto y coherente con tus creencias y tus gustos. Lucía Bosé tiene el pelo azul casi todo el año y siempre va tan moderna vestida, con cortes asimétricos… eso lo lleva haciendo toda la vida, para ella es monotonía, rutina… está en su estado porque ha encontrado algo mágico que le sienta bien. Aunque vayas sencilla, siempre vas a llamar la atención. La moda ha hecho muchas cosas buenas y muchas malas. La moda de los 80 no fue una moda bonita, ¿por qué hay que repetirla? Esos calcetines con sandalias… (risas) En ese momento, la música y el arte fueron maravillosos ¡quedémonos con eso! no con la moda.

¿Dónde encuentras la belleza?

Soy un esteta. Veo belleza en muchos lugares donde aparentemente no la hay, sobre todo a la hora de pintar. Cualquier paisaje, cualquier momento, cualquier rincón que no hayas imaginado se puede convertir en una obra de arte bellísima, por la luz, por cómo la trabajas, porque es un momento íntimo y lo estas expresando en la pintura… lo dotas de una belleza especial.

Rafa Forcada es muy conocido a través de las Redes Sociales ¿es una buena manera de que la gente conozca tu trabajo?

Estoy deseando quitármelas (risas). Pero es como la pescadilla que se muerde la cola, te dejas llevar. Vengo de una juventud sin móvil, sin internet; para mi las primeras webs fueron fracasos, por eso, la llegada de Facebook e Instagram fue maravillosa. Es un canal de comunicación más, aunque a veces te “acribillen” diseños, te machaquen, te copien… pero vivimos en una sociedad en la que la copia está bien vista, está permitida. Esto hace que te entren más ganas de hacer cosas nuevas, de estar en continuo crecimiento, te ayuda a que no pares el motor nunca. Soy tímido y me sonrojo ante cualquier halago, lo paso fatal. En los dos desfiles que he hecho, el saludo final ha sido un suplicio. Por eso, me gusta trabajar, y trabajar, y por las redes voy enseñando de vez en cuando mis trabajos, así estoy cómodo.

¿Cómo te ves en el futuro en el mundo de las bodas?

No lo se, porque como entré por casualidad, pues lo mismo me sacan igual… (risas). De momento estoy a gusto así, tengo mis seguidores y creo que quiero seguir de este modo.