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Naturaleza mágica

25/10/2017
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Hablamos con el extremeño Luis Benítez, el artista que traslada su niñez en el campo a todas sus creaciones. Ha trabajado para firmas como Ferré, Loewe o Vitorio y Lucchino. Quedamos con él en su estudio en el centro de Sevilla, donde cita a sus clientas y da rienda suelta a su creatividad. Un entorno acogedor, rodeado de ramas, telas, plumas y velas. Luis nos transporta en una milésima de segundo a su universo mágico.

Entrevista y fotografías: Marta Morera

Hola Luis, empecemos… ¿Cuáles son tus orígenes?

Soy Extremeño, y me gusta que esto prevalezca. Nací en Badajoz. Me crié en el campo, con mi familia, siempre envuelto en naturaleza. Recuerdo que en el instituto me gustaban muchísimo los sombreros, ponerme cosas en la cabeza… A partir de ahí me vino un poco la idea de estudiar diseño y hacer algo relacionado con moda. Todo fue muy rápido. Empecé estudiando en Paris, en la Ecole de la Chambre Syndical de la Couture Parisienne, un máster de visual merchandising y escaparatismo. Después, realicé estudios de tocados, y a partir de ahí, empecé a trabajar. Me contrató el equipo de Gianfranco Ferré con una beca y trabajé con él un tiempo, después todo fue rodado, trabajé en Loewe y en diversas marcas de moda nacional e internacional.

De Hornachos a Paris, ¿cómo viviste ese cambio?

A veces hay que estar en el momento adecuado y en el sitio adecuado. Las cosas llegan. Hay mucha gente que tiene talento y que nunca consigue llegar a vivir de lo que le gusta hacer. Yo creo la suerte influye, pero también el trabajo y la constancia. Tienes que tener talento pero también tienes que estar “tocado” en el momento importante.

¿Cuándo comienza tu andadura en el mundo de la moda?

Tenía 21 años, ahora tengo 39, así que ya ha llovido (risas). Trabajé casi cinco años con Victorio y Lucchino en Sevilla, razón por la que me trasladé a Sevilla. Al finalizar esta relación laboral, quise hacer algo por mi cuenta. No quería estar más a la sombra. Hice aquí un desfile, muy bonito y especial, que fue  bastante bien, me acompañó mucha gente que quería y, a partir de ahí, desde hace dos años, estoy aquí.

¿Cuál es tu inspiración a la hora de hacer estas piezas?

La inspiración de mi trabajo es la naturaleza. Las ramas me fascinan y trabajo para poder utilizar materiales orgánicos en los tocados. Al principio fue difícil porque debía hacer que el material se mantuviese, que cada pieza fuese única y perdurase. Mediante diferentes medios y técnicas he llegado a conseguirlo y es por eso por lo que se me reconoce realmente, por la “naturaleza en la cabeza”.

¿Cuál es para ti la diferenecia entre el arte y la moda?

La moda es arte. Yo creo que el arte es expresar la belleza, lo que a la vista agrada.

Cuéntanos, ¿cuál es el proceso para la creación de un tocado?

El proceso se hace a medida. Me reúno personalmente con cada clienta, tomo medidas, porque no todos tenemos la misma cabeza, el óvalo en cada persona es diferente. Entonces, a partir de ahí, presento un boceto, se lo muestro y lo trabajo a mi manera. Normalmente me dan vía libre y el proceso es secncillo. En el estudio, tengo muestras para probar y, en general, siempre decidimos sobre esos modelos o parecidos. Ellas me hablan sobre plantas que les gusten, algún color, amuleto… Hay tantas versiones como plantas hay en la naturaleza. Es la inspiración de todo.

¿Definirias tu obra como naturaleza mágica?

Habla de cuentos. Es naturaleza mágica. El material que traigo de la naturaleza está tratado, de forma que se evoque algo onírico, de bosques, de cuentos… Es un universo que ha enganchado mucho. Al final llevas el día de tu boda una pieza con la que sueñas.

Luis, ¿cómo eliges los colores?

En cuanto a la elección de los colores también me inspiro en la naturaleza, pero me adapto a los gustos, ya que a veces vienen muy definidos. La gama es increíble. El liquen de los árboles tiene un color muy especial, son colores diluidos, estan vivos y se van muriendo poco a poco. Mi trabajo es dotar de vida de nuevo a la naturaleza inherte, naturaleza muerta.

Tus creaciones son atemporales, ¿crees en las modas?

La moda siempre vuelve, es una especie de noria. Hoy se vuelven a llevar los pantalones de campana, los vestidos evasé…, creo que cada uno tiene que encontrar su propia moda. Tienes que saber lo que mejor te sienta y con lo que mejor te encuentras. Ahí está el tema de la moda, todos tenemos algo con lo que sentirnos bien, pero tenemos que saber qué es. Saber qué es lo que tienes que llevar en todo momento y cómo hacerlo es para mí la moda.

¿Cómo realizas el proceso de selección de materiales?

Se hace en una época concreta del año, sobre todo cuando la savia de los árboles está “parada”; suele ser octubre y noviembre, cuando se realizan las podas. Aunque también hay otra recogida, en verano, cuando todos los cardos se secan, otro buen momento para recolectar material del campo. Al final es la flor, la planta liofilizada, que hace que dure en el tiempo, aunque yo evidentemente después la trato. ¡No voy a poner un cardo en la cabeza así de primera! (risas). Tiene que ser algo duradero y que no pinche. En ocasiones son formas efímeras que existen en la naturaleza, que intento imitar a través de otros materiales más duraderos.

¿Esta selección de materiales la haces personalmente?

Sí, la selección la hago yo. Normalmente trabajo solo. No tengo equipo porque, en parte, tengo que hacerlo personalmente, la pieza tiene que estar hecha por mí. Ese es mi handicap; aunque tengo que ir pensando en hacer cosas con más nivel, ahora no puedo aceptar muchos encargos, porque no me daría tiempo. Son piezas artísticas, es algo más especial.

En el mundo de las bodas, ¿dónde te ves en unos años?

Me veo haciendo lo que me gusta, que es exactamente lo que hago ahora mismo. Trabajar y hacer tocados de novias, y que éstas se atrevan cada vez más, y que al final, casarse sea como una ilusión, que se cree un conjunto, no sólo el vestido. Una pieza que evoque algo tuyo que tiene algo especial para tí. Hay mucha gente que trae cosas especiales para la pieza, relicarios o amuletos. Me veo haciendo esto, es lo que me gusta, con lo que disfruto.

Si tuvieras que elegir un tocado, ¿cuál sería para ti el más especial?

Para mi tienen mucho significado las alas de los pájaros. En esa línea, hice un tocado muy especial, con semillas de álamo, para un desfile con una modelo que ahora está triunfando, Irene Lora. Para Eva González también realicé uno parecido, más pequeño. Son tocados con forma de alas, en material natural.

Háblanos de la simbología en los tocados

Es muy importante para mí. Cada persona que viene al estudio es analizada, veo qué le puedo aportar, centrándome en su actitud, conociéndola, sabiendo el color que le gusta, algún animal especial… sí, es cierto, hay una simbología especial en mi trabajo.

¿Crees que hay un tocado especial para cada persona?

Sí. No a todas las personas les favorece el mismo tipo de tocado. Las formas tienen que ir a la persona, igual que el color. Por ejemplo, todo lo que es más blanco, más neutro, da mucha luz, los demás colores, apagan un poco más la luz.

No solamente haces tocados….

He hecho tambén mesas en bodas, con temática natural, se trata de decoraciones especiales inspiradas en la naturaleza. Realizo mucha editorial para otros diseñadores. Mi objetivo es aportar una visión personal sobre la naturaleza aplicada a la vida moderna.